En las relaciones personales nos jugamos el éxito en la consecución de nuestros intereses particulares.
Reconocer al otro, valorarle, cuidarle, ayudarle, potenciarle y amarle es el camino para ser reconocido, ser valorado, ser cuidado, ser ayudado, ser potenciado y ser amado. Camino poco transitado.
Las bases de una sociedad en paz y próspera debieran ser el reconocimiento de todos los individuos, su derecho a la vida, a la libertad/responsabilidad, a la propiedad privada y a realizar intercambios voluntarios, libres y garantizados por la justicia. El resto se puede construir sobre estas bases.
La construcción social es un orden espontáneo, suma de los aciertos y errores individuales, en constante desequilibrio y en constante orientación hacia la optimización.
El totalitarismo es un orden particularizado que define un ideal y se aplica a corregir desequilibrios con los resultados ya conocidos.
Si los demás no te son ajenos, reconóceles, no les agredas y colabora con ellos.
En la aventura de la vida estamos juntos.
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